Cuestionan a Emilia Orozco por tratar de adjudicarse la obra del Puente de Vaqueros

La presencia de la senadora Emilia Orozco en el inicio de la colocación de vigas del primer puente vial sobre el río Vaqueros generó críticas y cuestionamientos en el ámbito político.
El señalamiento surge luego de que la legisladora realizara una recorrida por la obra acompañada de un despliegue comunicacional en el que vinculó los avances con el accionar de su espacio político.
Sin embargo, el gobernador Gustavo Sáenz realizó gestiones sostenidas ante el gobierno nacional, incluso reuniones con actores de peso como Guillermo Francos o Luis Caputo, para buscar la continuidad de distintas obras.
Según se indicó, Sáenz mantuvo reuniones con áreas nacionales de importancia como Economía, Obras Públicas, Jefatura de Gabinete y Vialidad Nacional, lo que permitió firmar convenios para garantizar la continuidad no solo del puente sobre el río Vaqueros, sino también de otras obras estratégicas como rutas nacionales y plantas depuradoras en Capital y Cafayate. Incluso, remarcaron que la Provincia asumió costos en varias etapas hasta la llegada de los fondos comprometidos, a los fines de evitar la paralización de la obra.
En ese contexto, la aparición de Orozco en el lugar no pasó desapercibida para los vecinos. Algunos manifestaron sorpresa por su presencia, al señalar que no era habitual verla en la zona durante el desarrollo de la obra. También se registraron reacciones críticas ante sus declaraciones.
Las objeciones no se limitaron a la senadora. El cuestionamiento se extendió a otros referentes del espacio: Gabriela Flores, Guzmán Coraita, Carlos Zapata y hasta el jefe Alfredo Olmedo, a quienes se les atribuye falta de iniciativas o gestiones concretas vinculadas a obras públicas o a la defensa de intereses provinciales.
Desde sectores críticos también apuntaron al silencio de estos dirigentes frente a temas sensibles, como recortes en programas sociales, prestaciones del PAMI o políticas vinculadas a discapacidad y salud, lo que consideran una actitud contradictoria con el discurso de renovación política que promueven.



