El ministro de Salud expuso el plan para luchar contra la tuberculosis
La provincia de Salta puso sobre la mesa uno de sus desafíos sanitarios más persistentes: la tuberculosis. Lo hizo con la presentación del Plan Estratégico 2026 ante la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, encabezada por Laura Cartuccia, en un contexto atravesado por restricciones presupuestarias y una demanda creciente de respuestas en territorio.
Durante la exposición, Federico Mangione detalló que la provincia registra una tasa de 63,8 casos por cada 100.000 habitantes. Lejos de interpretar el dato como un retroceso, el funcionario lo vinculó a un proceso de “sinceramiento” epidemiológico: más controles, más búsqueda activa y, sobre todo, más pacientes que antes estaban fuera del radar del sistema.
“Sabemos que estamos con números importantes, pero eso tiene que ver con que ahora estamos detectando casos que antes estaban escondidos”, explicó el ministro ante los legisladores, en una frase que, traducida al lenguaje menos diplomático, significa que el problema siempre estuvo, solo que ahora se ve.
Diagnóstico en horas, no en semanas
El corazón del plan está en la modernización tecnológica. La provincia apunta a universalizar el uso del sistema GeneXpert MTB/RIF, una herramienta de diagnóstico molecular que permite detectar la tuberculosis y su resistencia a antibióticos en menos de dos horas.
En términos prácticos, esto desplaza a la tradicional baciloscopía, que podía demorar días o incluso semanas. El objetivo es claro: acortar los tiempos entre la sospecha, el diagnóstico y el inicio del tratamiento. En zonas críticas del norte provincial se proyecta que los resultados estén disponibles en menos de 24 horas, un cambio que puede marcar la diferencia entre contener la enfermedad o dejarla avanzar.
Desde el programa, coordinado por el área de enfermedades crónicas a cargo de Mónica Reifenberg, también se fijó una meta ambiciosa: elevar la tasa de éxito terapéutico del 71% actual al 90% establecido a nivel nacional.
La estrategia refuerza el rol de la Atención Primaria de la Salud (APS), con los agentes sanitarios como pieza central. Son ellos quienes llevan adelante el Tratamiento Directamente Observado (TDO) en los domicilios, garantizando que los pacientes cumplan con la medicación. También son quienes recorren zonas rurales y comunidades originarias en busca de sintomáticos respiratorios, en un trabajo que mezcla medicina, logística y, muchas veces, paciencia infinita.
El enfoque intercultural aparece como otro eje clave: agentes bilingües y materiales adaptados buscan mejorar la adherencia al tratamiento en poblaciones donde las barreras lingüísticas y culturales pueden ser tan determinantes como la enfermedad misma.
El punto más áspero de la presentación llegó cuando se habló de dinero. Mangione fue directo: la provincia enfrenta una reducción del 80% en las transferencias nacionales destinadas al área sanitaria. Una cifra que, en cualquier otro sector, ya habría provocado un colapso visible. Ante ese escenario, la respuesta oficial combina reorganización interna y control estricto del gasto. Se anunció la centralización logística del Plan Remediar para evitar duplicaciones y garantizar el stock de medicamentos, junto con auditorías sobre horas de guardia y gastos operativos. “El sistema de salud no puede frenarse”, insistió el ministro, al tiempo que pidió priorizar el área en el presupuesto provincial y advirtió sobre la dificultad de cubrir cargos en el interior.
La preocupación por el impacto de la crisis social en los indicadores sanitarios atravesó toda la discusión. La tuberculosis, como tantas otras enfermedades, no se distribuye al azar: encuentra terreno fértil donde hay pobreza, hacinamiento y acceso desigual a la salud. En ese escenario, el Plan Estratégico 2026 aparece como una apuesta necesaria.


