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Triduo: fuerte llamado de Quintana por la paz, frente a la inseguridad

“El verdadero cambio empieza en cada uno de nosotros”: fuerte llamado de monseñor Darío Rubén Quintana por la paz, frente a la inseguridad y las adicciones.

En el inicio del Triduo de Pontificales, el obispo de Cafayate advirtió sobre la violencia que atraviesa a los barrios y los hogares y el avance del alcohol y las drogas entre los jóvenes.

Pidió transformar la oración en acciones concretas y destacó a los peregrinos que llegan a Salta en busca de paz para sus familias.

Con un fuerte llamado a recuperar la paz social y a comprometerse con quienes más necesitan ayuda, monseñor Darío Rubén Quintana abrió este domingo el Triduo de Pontificales del Milagro.

Durante la misa estacional en honor a la Virgen del Milagro, el obispo de Cafayate puso el foco en algunas de las heridas que atraviesan a la sociedad: la inseguridad, la violencia dentro de los hogares y el avance de las adicciones entre los jóvenes.

La celebración tuvo como marco el lema del Milagro 2026: “Señor del Milagro, Tú eres nuestra paz. Oramos para recibirla y servimos para darla”.

Y Quintana planteó que esa paz no puede quedar solamente en una expresión de fe, sino que debe traducirse en conductas y acciones concretas.

“Nos duele ver la inseguridad en nuestros barrios, la violencia dentro de tantos hogares donde faltan el respeto y el diálogo, y nos estremece ver cómo el alcohol y la droga destruyen la vida de nuestros jóvenes, empujándolos al sinsentido”, expresó durante su homilía.

El obispo también cuestionó la intolerancia y la agresividad que deterioran la convivencia y sostuvo que, frente a esa realidad, la oración de la Virgen adquiere una dimensión urgente.

Pero su mensaje no se quedó en el diagnóstico. Quintana pidió asumir una responsabilidad personal y comunitaria para transformar esa realidad. “El verdadero cambio empieza en cada uno de nosotros cuando sanamos los vínculos familiares, educamos en el respeto y tendemos una mano para rescatar a un joven de las adicciones”, afirmó.

En ese sentido, valoró el trabajo de las instituciones, las fuerzas de seguridad y los centros de asistencia que intervienen frente a situaciones de vulnerabilidad, violencia y conflicto social.

Uno de los momentos centrales de su homilía estuvo dedicado a los peregrinos que durante estos días recorren cientos de kilómetros para llegar hasta la Catedral. Desde la Puna, los cerros y los Valles Calchaquíes, miles de personas avanzan hacia Salta impulsadas por la fe.

Quintana destacó especialmente el sentido de ese sacrificio: “Ellos no vienen a pedir lujos ni grandezas; vienen caminando en oración para recibir la paz en sus corazones, en sus familias y en sus hogares”. Y remarcó que frente a la imagen de la Virgen del Milagro no existen diferencias: “Bajo el manto de la Virgen del Milagro no hay distinciones”.

La primera jornada del Triduo reunió a autoridades provinciales, municipales, eclesiásticas y representantes de las fuerzas de seguridad.

El gobernador Gustavo Sáenz participó de la celebración junto a su esposa, Elena Cornejo, además del vicegobernador Antonio Marocco y otros funcionarios.

El Triduo recuerda la intercesión de la Virgen y la protección del Santo Cristo Crucificado durante los terremotos de 1692, acontecimiento que dio origen a una de las expresiones de fe más profundas de Salta. Cada septiembre, esa historia vuelve a hacerse presente en las calles con la llegada de los peregrinos y la renovación del Pacto de Fidelidad.

Este año, el mensaje de apertura dejó una definición clara: la paz que los fieles vienen a pedir al Señor del Milagro también exige un compromiso cotidiano para construirla.

Renovar una paz más allá del templo

Mientras Salta transita las jornadas centrales de su fiesta religiosa más importante, el Milagro vuelve a presentarse no sólo como una tradición de profunda devoción, sino también como una oportunidad para renovar compromisos. En el primer mensaje del Triduo de Pontificales, monseñor Dario Quintana, hizo referencia a la oración, la paz y el servicio aparecen como las claves para que aquello que se pide frente a las imágenes del Señor y la Virgen pueda convertirse en una realidad cotidiana.

En ese marco, la fe no debe quedar limitada a las jornadas religiosas, sino traducirse en gestos concretos de servicio y fraternidad.

Durante la ceremonia estuvieron presentes autoridades del Poder Ejecutivo, encabezadas por el gobernador Gustavo Sáenz, su esposa Elena Cornejo y el vicegobernador Antonio Marocco.

Finalmente, Quintana señaló que hay un desafío que trasciende los días del Triduo y alcanza a toda la comunidad: salir de la Catedral con el compromiso de servir a los hermanos y aportar a una Salta más fraterna, segura y solidaria.

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