Dictamen para frenar la privatización del programa nuclear argentino
El senador provincial por General Güemes, Enrique Cornejo, obtuvo dictamen favorable para el proyecto que busca impedir la venta o privatización del programa nuclear argentino y conservar bajo control estatal un desarrollo científico y tecnológico de más de siete décadas.
La Comisión Permanente de Asuntos Constitucionales y Legislación General del Parlamento del Norte Grande aconsejó aprobar la iniciativa, que será puesta a consideración durante el 59º plenario del organismo regional. El despacho fue emitido el 9 de septiembre en La Rioja y plantea “declarar la necesidad de conservar la propiedad de los activos, tanto intelectuales como bienes materiales e inmateriales, del programa nuclear argentino, en titularidad del Estado nacional”. El segundo artículo solicita a los legisladores nacionales de Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca, Santiago del Estero, La Rioja, Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones que realicen las gestiones políticas necesarias ante el Poder Ejecutivo nacional para preservar el control estratégico del plan nuclear y la participación mayoritaria del Estado.
Una discusión que llega al plenario regional
El dictamen no significa todavía la aprobación definitiva de la resolución, pero habilita su tratamiento en el plenario del Parlamento del Norte Grande. Allí, los representantes de las diez provincias deberán pronunciarse sobre el futuro de un sector considerado estratégico para la soberanía energética, tecnológica y científica del país. Cornejo cuestionó la posibilidad de avanzar con su privatización cuando la energía nuclear vuelve a ocupar un lugar central en las políticas energéticas internacionales. “Mientras Francia, China y Estados Unidos construyen decenas de reactores nuevos para generar energía, nosotros pensamos en vender el plan nuclear argentino”, advirtió el legislador. El senador sostuvo que el país necesita energía más económica para las familias y para el sector productivo, y remarcó que la generación nuclear volvió a incorporarse a la agenda mundial. Desde esa perspectiva, afirmó que conservar el control estatal no responde solamente a una discusión ideológica, sino a la necesidad de proteger capacidades decisivas para el desarrollo nacional.
Más de siete décadas de desarrollo propio
Los fundamentos de la iniciativa recuerdan que el programa nuclear comenzó formalmente en 1950, durante la presidencia de Juan Domingo Perón, con la creación de la Comisión Nacional de Energía Atómica mediante el Decreto 10.936. Desde entonces, la Argentina desarrolló conocimientos, infraestructura, organismos científicos, empresas tecnológicas y personal altamente capacitado. Ese proceso permitió construir una capacidad singular en América Latina, sostenida pese a las sucesivas crisis institucionales, económicas y políticas atravesadas por el país. De acuerdo con el proyecto, la Argentina integra el reducido grupo de naciones capaces de dominar las diferentes etapas del ciclo nuclear, desde la investigación y el diseño de reactores hasta la fabricación de combustibles, la operación de instalaciones y la gestión de materiales. Cornejo destacó que ese conocimiento acumulado no pertenece a un único organismo ni surgió de manera espontánea, sino que constituye un patrimonio elaborado a lo largo de décadas mediante la intervención del Estado, las universidades, los institutos de investigación y el sector productivo. El texto menciona además que el Organismo Internacional de Energía Atómica está encabezado por el diplomático argentino Rafael Grossi, como una expresión del reconocimiento alcanzado por los profesionales del país dentro del sistema nuclear internacional.
Asimismo, el proyecto realiza una recorrida por las centrales, la tecnología y las exportaciones, desde 1974, año en que comenzó a funcionar Atucha I en Zárate; e incorporando luego Atucha II y la Central Embalse en Córdoba. En esa línea destacó la presencia del INVAP en Río Negro para el diseño de sistemas tecnológicos complejos exportables; también el aporte en salud y las centrales modulares pequeñas.
El riesgo de perder autonomía
El planteo de Cornejo excede la eventual venta de instalaciones o empresas. El proyecto advierte que una privatización también podría comprometer conocimientos, patentes, infraestructura, profesionales especializados y décadas de inversión pública. “Cuando un país deja de desarrollar tecnología propia empieza a depender de la que producen otros, pierde industria, empleo de calidad, capacidad exportadora y, sobre todo, autonomía para decidir su propio futuro”, sostienen los fundamentos.
En ese marco, la iniciativa apunta a poner en valor el carácter integral del programa nuclear. No se trata únicamente de las centrales que aportan electricidad al sistema nacional, sino de una red compuesta por organismos científicos, universidades, empresas, plantas industriales, laboratorios y profesionales. Con el despacho favorable, el Parlamento del Norte Grande deberá definir si convierte ese planteo en una posición política conjunta de las diez provincias.



