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Advierten que “las PyMEs que no se preparen a competir van a quedar afuera”

El consultor Agustín Remondino analizó para Nuevo Diario qué puede significar para las pequeñas y medianas empresas un escenario de menor inflación, crecimiento y eventual normalización del crédito. Advirtió que bajar la inflación no resuelve por sí solo los problemas empresariales y planteó que productividad, inversión, costos y estrategia volverán al centro de las decisiones.

El debate alrededor del Presupuesto 2027 suele quedar atrapado en las grandes variables: inflación, dólar, crecimiento, resultado fiscal. Sin embargo, detrás de esas cifras existe otra pregunta mucho más concreta: qué debería hacer una pequeña o mediana empresa argentina si efectivamente la economía entra en un escenario de mayor estabilidad.

El consultor Agustín Remondino analizó para Nuevo Diario ese escenario y puso el foco precisamente allí: si las condiciones macroeconómicas comienzan a estabilizarse, sobrevivir ya no alcanzará como estrategia empresarial.

En el documento remitido a este medio, Remondino toma como referencia un escenario presupuestario con una inflación del 18%, crecimiento del PBI del 4% y un dólar proyectado en $1.847 hacia diciembre. A partir de esos supuestos, plantea que las empresas deberían comenzar a prepararse mucho antes de que ese escenario eventualmente se materialice.

“La discusión ya no pasa solamente por sobrevivir a la inflación, pasa por construir empresas capaces de competir en una economía más previsible, más exigente y potencialmente más abierta”, sostiene.

Los documentos oficiales del Presupuesto Nacional son publicados por la Oficina Nacional de Presupuesto del Ministerio de Economía.

Esperar las variables

Para Remondino, el error sería esperar a que las variables mejoren para comenzar recién entonces a revisar la empresa.

Costos, estructura, productividad, financiamiento, inversiones, procesos, tecnología y estrategia aparecen en su análisis como los principales aspectos que deberían comenzar a revisarse. “Las empresas que lleguen al próximo año sin haber revisado costos, estructura, productividad, financiamiento, van a arrancar corriendo detrás del mercado”, advierte.

Prepararse antes de 2027

Las proyecciones macroeconómicas, por su propia naturaleza, constituyen supuestos utilizados para elaborar el presupuesto y no garantías sobre la evolución futura de la economía. El planteo supone un cambio importante respecto de los años dominados por una inflación elevada, en los que una parte significativa de la gestión empresarial estuvo dedicada a defender márgenes.

Efectos de la espiral inflacionaria

Uno de los conceptos centrales del análisis es que una desaceleración inflacionaria podría modificar la forma de administrar.

Con aumentos de precios menos frecuentes, sostiene Remondino, la remarcación perdería peso como mecanismo defensivo y cobraría mayor importancia conocer con precisión cuánto cuesta producir, vender, financiarse y sostener la estructura.

“Cuando la inflación baja, la ineficiencia deja de poder esconderse detrás del precio”, sintetiza.

Es decir, una menor inflación podría mejorar determinadas condiciones generales, pero al mismo tiempo exigiría empresas con mayor capacidad para medir costos, productividad y rentabilidad real.

Crédito: una herramienta, no una solución

El consultor también pone el foco sobre el financiamiento.

Una eventual normalización del crédito permitiría recuperar herramientas que durante largos períodos estuvieron prácticamente fuera del alcance de numerosas PyMEs. Sin embargo, advierte que endeudarse sin una estrategia productiva puede generar un problema en lugar de resolverlo.

“Un crédito barato no convierte una mala decisión en una buena inversión”, señala.

Por eso plantea que el interrogante central debería dejar de ser simplemente dónde conseguir financiamiento para pasar a saber para qué se utilizará cada peso tomado.

La discusión incluye ampliación de capacidad productiva, incorporación de tecnología, apertura de mercados, mejora de procesos y desarrollo de nuevos productos.

Volver a invertir

Remondino considera que la inversión podría recuperar protagonismo en un escenario de mayor previsibilidad.

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