Alerta por el fin de “Volver al Trabajo” por la fuerte caída del consumo
Darío Limachi, referente del ISEPCI, advirtió que la eliminación del programa no solo dejó a miles de familias sin un ingreso mensual, sino que también provocó una fuerte caída del consumo en almacenes, ferias y comercios de cercanía. El relevamiento revela recortes en alimentos, servicios y medicamentos, además de un creciente endeudamiento con prestamistas ilegales.
La eliminación del programa Volver al Trabajo amenaza con profundizar la crisis social y económica en los barrios populares de Salta. Según un relevamiento del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI), más de 52 mil personas dejaron de percibir un ingreso mensual que, aunque insuficiente, funcionaba como un sostén básico para familias sin empleo formal. En diálogo con el periodista Héctor Alí por FM Pacífico, Darío Limachi, referente del organismo, explicó que el beneficio ascendía a alrededor de 78 mil pesos mensuales. Sin embargo, advirtió que el verdadero impacto no debe analizarse solamente desde el monto individual, sino también por la previsibilidad que representaba y su incidencia en la economía barrial. “Cualquier persona puede decir que 78 mil pesos es una miseria, y efectivamente lo es, porque nadie puede vivir con eso. Pero para alguien que vive al día, saber que en determinada fecha contará con un ingreso seguro vale oro”, sostuvo Limachi.
Más de $3 mil millones que dejan de circular en los barrios
El informe del ISEPCI también puso el foco en el efecto que la eliminación del programa tendrá sobre los pequeños comercios. El 65% de las personas consultadas volcaba la totalidad del ingreso en negocios de cercanía, mientras que otro 28% destinaba al menos la mitad del beneficio a almacenes, carnicerías, verdulerías y ferias. Solo el 6% declaró que no utilizaba ese dinero dentro de su propio barrio. “Esta gente no ahorraba en dólares ni se iba de viaje al exterior. Así como la plata entraba al bolsillo, salía para cubrir necesidades básicas”, señaló Limachi. Al proyectar esos consumos sobre el universo de más de 52 mil beneficiarios salteños, el instituto estimó que más de 3 mil millones de pesos dejarán de circular mensualmente en la economía de proximidad. La consecuencia podría ser una nueva caída en las ventas, pérdida de puestos de trabajo y cierre de emprendimientos familiares. “Es plata que generaba movimiento y que ahora desaparece. Esto va a tener un efecto rebote sobre el desempleo y la actividad económica de los barrios”, alertó el dirigente.
Menos alimentos y más deudas
La pérdida del ingreso ya comenzó a modificar las decisiones cotidianas de las familias.
De acuerdo con la encuesta, el 24% de los afectados redujo la compra de alimentos, el 46% dejó de pagar o comenzó a atrasarse con los servicios básicos y el 26% postergó gastos vinculados con la salud y la compra de medicamentos. Limachi remarcó que se trata principalmente de changarines, feriantes y trabajadores informales que dependen de lo que pueden generar durante cada jornada. El programa era incompatible con un empleo registrado, por lo que sus destinatarios se encontraban entre los sectores con mayor precariedad laboral. “Son personas que se levantan sabiendo que, si ese día pueden trabajar, tendrán algún ingreso y, si no pueden hacerlo, no tendrán nada. No se pueden enfermar, no pueden llegar tarde ni afrontar un imprevisto familiar”, describió. La caída general del consumo también afecta las posibilidades de conseguir una changa. Cuando las familias destinan una proporción cada vez mayor de sus ingresos al pago de tarifas, dejan de contratar pequeños trabajos, realizar arreglos o comprar productos en las ferias. “Al sacar el programa social también se reduce la posibilidad de trabajar, porque quien vive de una changa depende de lo que otras personas puedan volcar a la calle”, explicó Limachi. El referente del ISEPCI cuestionó además la propuesta oficial de sustituir el ingreso mensual por vouchers de capacitación laboral. Aseguró que el Ministerio de Capital Humano no cuenta con capacidad para formar a los cerca de 900 mil beneficiarios que tenía el programa en todo el país, especialmente en localidades alejadas de los grandes centros urbanos. “La capacitación es una gran mentira y una hipocresía. No existe una estructura capaz de capacitar a semejante cantidad de personas y, además, no hay un mercado laboral que pueda absorberlas”, afirmó.
Finalmente, el dirigente rechazó el discurso del Gobierno nacional sobre la reducción de la pobreza y sostuvo que el ajuste está construyendo “un país para pocos”. “Quieren armar un país al que le sobra la mitad de la población. La gente no se endeudó para ampliar la casa ni para comprar algo suntuario: se endeudó para comer”, sentenció Limachi.


