Interés generalSalta

Daniel Ramiro Alberto Jaime, un accidente laboral, dos cirugías y una vida quebrada

Daniel Jaime denunció que ni la empresa Brinks ni la ART lo indemnizaron después del accidente laboral que sufrió en octubre de 2023. Tras dos cirugías, presenta un 90% de discapacidad permanente y asegura que tampoco recibe las prestaciones que necesita de su obra social. Daniel Ramiro Alberto Jaime trabajó durante casi 25 años en la sucursal salteña de Brinks Argentina S.A. hasta que un accidente durante un recorrido en un camión blindado cambió su vida por completo.

El 4 de octubre de 2023 se dirigía a Jujuy cuando un automóvil se cruzó en el camino y, producto de la maniobra, golpeó su cabeza contra el vidrio blindado que separaba la cabina del conductor. En diálogo telefónico con “Las Manos Hablan”, programa de la Fundación Aymara que se emite por FM YA y conducido por Marta Yamila Alegre, Jaime relató que aquel impacto le provocó una compresión en la columna cervical. Después de atravesar dos operaciones durante 2024, su cuadro se agravó hasta quedar cuadripléjico. “Lo único que muevo es la cabeza. Logré respirar bien, hablar y pensar bien”, describió. Según el último informe de su neurocirujano, Marcelo Sandoval, presenta un 90% de discapacidad permanente y ya no existen alternativas quirúrgicas para revertir la lesión.

Lo que la ART consideró preexistente

Jaime contó que, después del accidente, fue atendido en el hospital de General Güemes y que desde ese momento no recibió acompañamiento personal por parte de la empresa. El caso pasó posteriormente a la aseguradora de riesgos del trabajo, pero, según denunció, la ART rechazó la cobertura al considerar que su cuadro respondía a una patología preexistente. El exempleado cuestionó ese argumento porque la lesión se produjo durante un viaje laboral y a bordo del vehículo en el que cumplía sus funciones. Ante la negativa de la aseguradora, debió continuar la atención a través de su obra social. Aunque inicialmente se evaluó operarlo en Salta, finalmente fue trasladado a Buenos Aires y permaneció cuatro meses internado en la Clínica San Justo. Relató que antes de la primera intervención había logrado caminar y recuperar algunos movimientos, pero que salió de esa operación cuadripléjico. Una segunda cirugía tampoco produjo la mejoría esperada. “La operación de descompresión medular terminó siendo peor el remedio que la enfermedad”, sostuvo. Jaime también afirmó que inició acciones judiciales por una presunta mala praxis, al considerar que las intervenciones sobre su médula habrían provocado un infarto medular.

Sin indemnización mientras las causas no avanzan

Tras finalizar la relación laboral, Jaime recibió la liquidación correspondiente y un bono por los años de servicio. Posteriormente accedió a una jubilación por invalidez transitoria. Sin embargo, aseguró que ni Brinks ni la ART lo indemnizaron por el accidente laboral. “Se echan la culpa entre los dos y desde octubre de 2023 todavía no tenemos resultados judiciales de ningún tipo”, señaló. Según explicó, recién durante el último mes se comenzó a solicitar la declaración de testigos, mientras su abogado continúa impulsando las actuaciones. Para Jaime, la demora profundiza una situación de desamparo que comenzó el mismo día del accidente. “Trabajé casi 25 años en la empresa, lo di todo. Me siento muy mal con la empresa y también con la Justicia, porque no voy a poder volver a trabajar y no sé si algún día podré caminar o mover las manos y los brazos”, expresó. Su reclamo no se limita a la compañía y la ART. También denunció incumplimientos de la obra social y aseguró que Raúl Lobo, referente del Sindicato de Camioneros de Salta, habría manifestado que era “un paciente muy caro” y que pretendían excluirlo de la cobertura. Jaime indicó que cuenta con una sentencia favorable contra la obra social en Salta y que recibe acompañamiento de integrantes de CODELCO, aunque hasta el momento no obtuvo una solución efectiva ni las prestaciones que necesita.

Una esperanza guardada

Desde el accidente, su esposa y su hija se convirtieron en su principal sostén. Jaime reconoció que atraviesa un “sube y baja emocional”, marcado por la pérdida de autonomía, la imposibilidad de trabajar y la incertidumbre sobre su futuro. “A pesar de todo lo perdido, me dan fuerzas mi señora, mi hija y las personas que me acompañan. Yo quiero salir adelante como sea”, afirmó. Su pedido es que la empresa, la ART y los demás organismos involucrados asuman las responsabilidades que determine la Justicia y le garanticen los recursos necesarios para recuperar, dentro de las posibilidades médicas, parte de la vida que tenía antes del accidente. “Solamente quiero que se haga justicia y recibir las cosas que necesito para volver a la normalidad lo más que pueda.

El médico me dijo la verdad: la lesión medular es grave. Tenemos procesos judiciales abiertos, pero todavía no contamos con ninguna respuesta favorable”, concluyó. Quienes puedan brindarle acompañamiento o asistencia pueden comunicarse con Daniel Jaime a través del correo electrónico akarukinka@hotmail.com

Volver al botón superior