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El Hogar Divino Niño logró un respiro tras meses críticos

El Hogar Divino Niño Jesús, que aloja a 20 jóvenes con discapacidades severas en Salta, atravesó uno de los momentos más críticos de su historia reciente. La falta de pago de prestaciones durante meses, puso en riesgo la continuidad de la institución y dejó al descubierto una problemática que se replica en todo el país: el desfinanciamiento del sistema de atención a la discapacidad.

En diálogo con Nuevo Diario, su directora, Karina Alegre, fue directa, sin maquillaje institucional: “Han sido meses muy difíciles, con mucha incertidumbre y angustia. No tener medicación, alimentación o pañales para nuestros jóvenes y para sus familias fue desesperante”.

La situación se originó en la demora en la transferencia de fondos nacionales correspondientes a prestaciones básicas, un problema que no solo afectó al hogar salteño, sino que generó protestas, reclamos y advertencias de colapso en múltiples instituciones del país. El sistema, sostenido en gran parte por convenios con el Estado, quedó expuesto a una lógica burocrática que, cuando se traba, impacta directamente en lo esencial. “Esto mostró algo muy duro, pero también algo muy valioso”, planteó Alegre. “La sociedad no perdió la sensibilidad. Hubo una reacción inmediata, con donaciones, con acompañamiento, con gente que se acercó sin dudar para ayudar”.

Una luz de esperanza

El hogar logró sostenerse gracias a esa red informal: alimentos, pañales, medicación y elementos básicos llegaron por iniciativa de particulares, organizaciones y también con el respaldo de medios de comunicación que visibilizaron la crisis.

Al mismo tiempo, se activaron gestiones institucionales que finalmente derivaron en la liberación de fondos. Desde la fundación destacaron la intervención del gobernador Gustavo Sáenz, ministerios provinciales, legisladores nacionales y organismos como la Curaduría Oficial.

Ese proceso permitió que se efectivizara el pago correspondiente a diciembre de 2025. “Hoy tenemos un pequeño respiro”, reconoció Alegre. Pero el énfasis estuvo en la palabra “pequeño”. Porque el problema estructural sigue intacto. Y no solo en Salta. A nivel nacional, el sector de la discapacidad mantiene un reclamo sostenido ante lo que consideran un ajuste en las prestaciones y un intento de reformulación del sistema.

Por si faltaba poco

En ese marco, cabe recordar que el Gobierno Nacional avanzó con la presentación de un proyecto de ley que busca modificar el esquema vigente de atención y financiamiento. Aunque el discurso oficial habla de “ordenamiento” y “eficiencia”, desde organizaciones, prestadores y familias advierten que la iniciativa podría implicar recortes, mayor burocracia y un retroceso en derechos adquiridos. El temor no es abstracto. Tiene nombre concreto: interrupción de tratamientos, falta de insumos, precarización de servicios. “El abandono que vivimos al inicio del año fue muy duro”, sostuvo la directora del hogar. “No puede volver a pasar.

Las personas con discapacidad y sus familias no pueden estar sometidas a esta angustia constante”. En ese sentido, Alegre también puso el foco en un aspecto menos visible pero profundamente significativo: la reacción de los propios jóvenes con discapacidad. “Ellos también mostraron que pueden luchar por sus derechos.

En medio de la tristeza, demostraron una fortaleza enorme. Eso fue realmente conmovedor”, destacó. El comunicado difundido por la institución combina agradecimiento y reclamo. Agradecimiento a la comunidad, a los donantes, a los medios y al personal del hogar, que continuó trabajando pese a la incertidumbre. Y reclamo hacia el Estado, para que garantice la regularidad de los pagos y evite que el sistema vuelva a quedar al borde del colapso.

“Necesitamos que se regularice la deuda de manera urgente para poder continuar con nuestra misión”, advirtieron. Mientras tanto, la escena se repite en distintos puntos del país: instituciones sosteniéndose con esfuerzo, familias cubriendo lo que falta, profesionales trabajando al límite. Todo mientras se discuten reformas estructurales que, en el mejor de los casos, todavía no dan certezas.

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