El senador Cornejo pide que los vapeadores también aporten al Fondo Especial del Tabaco
El senador Enrique Cornejo, vicepresidente tercero de la Cámara Alta de la provincia, impulsa una declaración para que los legisladores nacionales por Salta promuevan cambios en la Ley 19.800. Busca que cigarrillos electrónicos, vapeadores, productos de tabaco calentado y nuevas manufacturas tributen al Fondo Especial del Tabaco, hoy sostenido principalmente por los cigarrillos tradicionales.
Una pulseada por los recursos del tabaco
El avance de las nuevas tecnologías vinculadas al consumo de tabaco y nicotina abrió una discusión que ya llegó al Senado salteño. El senador Enrique Cornejo, vicepresidente tercero del mencionado cuerpo legislativo, impulsa un proyecto de declaración para pedir que los legisladores nacionales por Salta promuevan una modificación de la Ley 19.800, que regula el Fondo Especial del Tabaco. La iniciativa apunta a que los nuevos productos del mercado, como vapeadores, cigarrillos electrónicos, productos de tabaco calentado y otras manufacturas con nicotina o derivados del tabaco, también aporten al Fondo Especial del Tabaco, conocido como FET.
Actualmente, según explicó el propio Cornejo, solo tributan al FET los cigarrillos contemplados en el artículo 23 inciso A de la ley. Las nuevas manufacturas pagan otros impuestos, pero no realizan ese aporte específico al fondo que sostiene a los productores tabacaleros.
Lo que dice el proyecto
El proyecto presentado en el Senado salteño solicita que los diputados y senadores nacionales por la provincia realicen las gestiones necesarias para adecuar la Ley 19.800 e incorporar a estas nuevas formas de consumo dentro del esquema de tributación del FET. La propuesta fue impulsada por Cornejo y acompañada por los senadores Esteban D’Andrea, Diego Cari, Manuel Pailler, Gonzalo Caro Dávalos, Daniel D’Auria, Carlos López y Jorge Soto. El planteo central es simple: si estos productos forman parte del mercado tabacalero y compiten dentro del mismo universo de consumo, también deberían contribuir al fondo que históricamente financia a la producción primaria. “Hoy solo aportan al FET los cigarrillos. Estas nuevas manufacturas pagan impuestos, pero no FET. Lo que solicitamos desde el Senado es que también paguen para aumentar los recursos de los productores, generar más empleo y actividad económica en Salta”, explicó Cornejo.
El Fondo Especial del Tabaco en el centro del debate
El FET fue creado en 1972 y se transformó en una herramienta clave para las provincias productoras. Su financiamiento está vinculado al precio de venta al público de los cigarrillos y sus recursos tienen impacto directo en la actividad tabacalera. Para Salta, el tema no es menor. La provincia es una de las principales productoras de tabaco del país y la actividad tiene un fuerte peso económico, social y territorial. El tabaco sostiene empleo rural, pequeños productores, cooperativas, acopiadores, transporte, comercio y una red de servicios asociada a la producción.
Por eso, el proyecto de Cornejo busca evitar que el crecimiento de las nuevas manufacturas reduzca la base de financiamiento del sistema, entendiendo que si cambia el consumo, también debería cambiar la forma en que se recauda para sostener a los productores.
Nuevas Tecnologías, vieja ley
El mercado del tabaco ya no se explica únicamente por el cigarrillo tradicional. En los últimos años crecieron los dispositivos electrónicos, los productos de tabaco calentado, los vapeadores y las presentaciones orales de nicotina. Ese cambio generó un nuevo escenario regulatorio y fiscal. En distintos países, estas alternativas ya cuentan con esquemas tributarios específicos. En Argentina, en cambio, la discusión avanza más lento y todavía existen zonas grises sobre cómo deben aportar estos productos al sistema.
Desde el Senado salteño sostienen que la Ley 19.800 quedó desactualizada frente a estas nuevas formas de consumo, y aseguran que la iniciativa no plantea prohibir ni restringir esos productos (a diferencia de otras legislaciones en otras provincias), sino incorporarlos al régimen de aportes que beneficia a la producción tabacalera.
El impacto para la provincia
La discusión tiene una lectura económica directa atendiendo que, si las nuevas manufacturas crecen en el mercado, pero no aportan al FET, los recursos destinados a los productores pueden verse afectados.
Cornejo plantea que la actualización de la ley permitiría fortalecer el fondo, mejorar los ingresos del sector primario y sostener empleo en las zonas tabacaleras. En una provincia donde la actividad forma parte de la estructura productiva histórica, el tema excede la cuestión impositiva. Detrás del proyecto aparece una preocupación de fondo: que la innovación tecnológica avance sin contemplar a quienes sostienen la base agrícola de la cadena. Porque el futuro será muy moderno, sí, pero alguien sigue sembrando, cosechando y viviendo de eso.
Una señal al congreso
La Cámara de Senadores de Salta no puede modificar por sí sola la Ley 19.800, ya que se trata de una norma nacional. Por eso, el proyecto tiene carácter de declaración y está dirigido a los representantes salteños en el Congreso.La intención política es instalar el tema en la agenda nacional y abrir una discusión sobre la necesidad de adaptar el régimen del Fondo Especial del Tabaco a los cambios del mercado. En ese sentido, el planteo de Cornejo busca que Salta llegue con una posición clara: las nuevas tecnologías del tabaco no pueden quedar al margen del aporte específico que sostiene a los productores.
El proyecto deja planteada una pregunta clave para el futuro del sector: si el consumo se transforma, ¿puede seguir igual el esquema de financiamiento? Para el Senado salteño, la respuesta es no. La propuesta de Cornejo apunta a actualizar la legislación, ampliar la base de aportes al FET y evitar que el crecimiento de las nuevas manufacturas genere una pérdida de recursos para las provincias tabacaleras. El desafío será que el Congreso Nacional tome nota y defina si los vapeadores, cigarrillos electrónicos y productos de tabaco calentado también deberán contribuir al fondo que sostiene a los productores del tabaco tradicional.



