Legisladores de LLA no asistieron al Foro de Intendentes y Sáenz los criticó
Si el Foro de Intendentes dejó al descubierto el malestar de los jefes comunales, las declaraciones del gobernador Gustavo Sáenz terminaron de darle forma política al conflicto.
Ya no se trata solo de un reclamo institucional: es una disputa abierta por la representación, la gestión y, sobre todo, por el modo en que se está administrando la crisis. Desde sus redes sociales, el mandatario provincial fue directo a un punto que atraviesa todos los niveles del Estado: la “falta de empatía” de los legisladores nacionales de La Libertad Avanza, a quienes señaló por no asistir no solo al Foro, sino tampoco a las reiteradas convocatorias realizadas desde la Casa de Gobierno.
La cuestión de fondo
El gobernador eligió anclar su crítica en los sectores más golpeados. No habló en abstracto ni se refugió en tecnicismos.
Apuntó directamente a lo que considera el núcleo de la crisis: jubilados, sistema de salud y discapacidad.
“¿A quién no le preocupa que un jubilado no tenga dónde atenderse, que no tenga medicamentos, que coma salteado?”, planteó, en una frase que condensa la gravedad del escenario social.
El diagnóstico coincide con lo que ya habían expuesto los intendentes, pero con un agregado político: para Sáenz, la crisis no solo existe, sino que no está siendo atendida con la urgencia necesaria desde Nación.
En ese marco, hizo foco en la situación de las instituciones que trabajan con personas con discapacidad, denunciando atrasos en los pagos desde octubre del año pasado. La salud, insistió, “no tiene color político”. Una definición que funciona como mensaje transversal, pero también como advertencia: hay temas que no admiten la lógica de la confrontación partidaria.
El reclamo político
El segundo eje del planteo del gobernador retoma —y amplifica— lo expresado por los intendentes: la ausencia de los legisladores libertarios no es solo un problema de agenda, sino una señal política.
Sáenz recordó que no es la primera vez que se los convoca. “Fueron invitados en numerosas oportunidades a la Casa de Gobierno y tampoco asistieron”, remarcó, dejando en claro que el Foro de Intendentes fue apenas el último episodio de una secuencia más larga.
Por eso, el mandatario insistió en que los representantes nacionales deben involucrarse en los problemas concretos de la provincia y dejar de priorizar la agenda electoral. “No estamos en campaña”, advirtió, en una crítica directa a lo que considera una desconexión con las urgencias del presente.
Economía, empleo y territorio
Según explicó, la microeconomía —consumo, empleo, inversión— no depende de las provincias, pero sí impacta de lleno en su capacidad de gestión. Y ahí es donde observa un deterioro sostenido. El punto es clave: mientras el Gobierno nacional sostiene su programa económico con foco en variables macro, las provincias enfrentan las consecuencias en el tejido productivo local.
“Las realidades del interior no son las mismas que las de Capital Federal”, marcó Sáenz, en línea con lo que ya venían señalando los intendentes.
El tono del mensaje no deja demasiado margen para interpretaciones diplomáticas. No se trata solo de un reclamo por recursos sino es una disputa por el rol del Estado frente a la crisis y va en línea con declaraciones de algunos de sus pares (que al igual que Sáenz supieron acompañar al presidente con la idea de dotarlo de gobernabilidad), durante la semana sobre la ausencia de Nación en demandas fundamentales.
“Nosotros sí sentimos el dolor ajeno”, afirmó y es que planteado el complejo panorama la crisis social no espera. Y la política, si no responde, pierde sentido. Mientras tanto, en el interior, la urgencia ya no se discute. Se administra. Con lo que hay.




