Murió Yayoi Kusama: por qué se supo tantos días después y cómo es el protocolo en Japón
Murió Yayoi Kusama a los 97 años en un hospital de Tokio, Japón, tras un fallo multiorgánico, según informó la agencia japonesa Jiji Press. La artista fue reconocida sus característicos lunares, las esculturas de calabazas y las muestras inmersivas “Infinity Mirror Rooms”.
Murió Yayoi Kusama a los 97 años en un hospital de Tokio, Japón, tras un fallo multiorgánico, según informó la agencia japonesa Jiji Press. La artista falleció el 14 de agosto, pero la noticia recién fue comunicada públicamente este jueves 27 por su compañía y su estudio.
El texto de Yayoi Kusama Inc. y Yayoi Kusama Studio Inc. destacó su trayectoria: “Kusama desarrolló una carrera aclamada internacionalmente como artista vanguardista pionera, cuya práctica creativa abarcó las artes visuales, la performance, la narrativa y la poesía”.
El escrito también señala que “Siguió pintando hasta sus últimos días, sin soltar jamás el pincel, y continuó explorando el amor eterno y el alma eterna”.
Cómo es el protocolo y ritual japonés ante una muerte
En una ceremonia budista tradicional, después de la muerte se realizan distintos preparativos antes del funeral. Después de la muerte, algunas familias realizan el matsugo no mizu, una antigua práctica que consiste en humedecer con agua los labios del fallecido como símbolo de su último sorbo.
Luego comienza la preparación del cuerpo, que puede incluir el lavado y la colocación de la vestimenta funeraria tradicional. Cuando se utiliza un kimono blanco, se lo cruza de manera inversa: el lado derecho queda por encima del izquierdo, a diferencia de cómo se viste a una persona viva.
Posteriormente, se organiza el velatorio, conocido como otsuya. Los allegados se reúnen para despedir al fallecido y es habitual que realicen una ofrenda de incienso frente al altar. El gesto se llama shoko. También es tradicional vestir de negro y mantener una actitud sobria.
Otra costumbre es el koden, una suma de dinero que los seres queridos entregan a la familia para colaborar con los gastos de la ceremonia. El dinero se presenta dentro de un sobre especial. El segundo día, Soshiki, un monje budista recita sutras y lleva adelante los distintos ritos religiosos. En muchas ceremonias se entrega al fallecido un Kaimyo, un nombre póstumo que puede aparecer en la lápida.
Luego los difuntos son incinerados y las cenizas pueden permanecer en el hogar o en el templo durante un periodo de 40 a 49 días antes de ser trasladas a la tumba familiar (ohaka). En casa se instala un altar (Butsudan) con la fotografía del difunto para realizar ofrendas diarias.
Fuente: Ámbito Financiero


