Murió Chiche Gelblung: una vida marcada por la curiosidad, la polémica y la pasión por el periodismo
Samuel “Chiche” Gelblung murió este miércoles a los 82 años en el Sanatorio Los Arcos, en el barrio porteño de Palermo. El periodista había sido internado el martes por un cuadro respiratorio y atravesaba su cuarta hospitalización del año. A pesar de sus problemas de salud, continuó trabajando hasta sus últimos días.
Con más de cinco décadas de trayectoria, Gelblung fue una de las figuras más influyentes y controversiales de los medios argentinos. Se desempeñó en prensa gráfica, radio y televisión, y construyó un estilo propio basado en la investigación, la provocación y una permanente búsqueda de historias.
Nacido en Buenos Aires en 1944, tuvo una infancia compleja. Creció en Villa Devoto, en una familia judía de clase media atravesada por el activismo político y fuertes tensiones familiares. A los 14 años abandonó su casa y comenzó una vida marcada por la independencia y distintos trabajos informales.
Su acercamiento al periodismo llegó durante la adolescencia. Incluso sin haber terminado el colegio secundario, logró ingresar a una escuela de periodismo y posteriormente llegó a Editorial Atlántida. Allí, en 1966, comenzó como pasante y consiguió una de sus primeras grandes primicias al infiltrarse en una reunión privada con el expresidente Arturo Illia.
Durante sus primeros años también utilizó el seudónimo Mariano Ovejero. Bajo ese nombre escribió algunas notas y hasta incursionó brevemente en el tango. Sin embargo, finalmente eligió el periodismo como profesión.
De las revistas a la televisión
Gelblung alcanzó posiciones de relevancia en la prensa gráfica. Dirigió la revista Gente entre 1975 y 1981 y posteriormente estuvo al frente de La Semana. En esas publicaciones impulsó investigaciones y contenidos que buscaban romper con los formatos tradicionales.
Su salto a la televisión llegó más tarde. El propio periodista solía recordar que comenzó en ese medio cerca de los 50 años y consideraba que haber llegado después de décadas de experiencia fue una ventaja.
Durante los años 90 se convirtió en uno de los referentes del periodismo televisivo. Programas como Memoria quedaron asociados a investigaciones llamativas y a una forma de abordar la información que mezclaba análisis, entretenimiento y recursos poco convencionales.
También tuvo una extensa carrera en radio y participó de proyectos digitales. Trabajó en emisoras como La Red, Continental, Radio 10, Radio Rivadavia y La 100. Además, estuvo vinculado al desarrollo de portales como Minuto Uno, Infoveloz y Rating Cero.
Su curiosidad fue, según sus propias palabras, uno de los principales motores de su carrera. Esa característica lo llevó incluso a continuar realizando coberturas internacionales durante su vejez. En 2022, a los 79 años, viajó a Ucrania para cubrir la guerra.
El amor de su vida
En el plano personal, uno de los vínculos centrales de su vida fue el que mantuvo con Cristina Seoane. Se conocieron durante la etapa de Gelblung al frente de Gente y construyeron una relación que atravesó crisis, separaciones y reconciliaciones.
La pareja se casó en 1977 y tuvo tres hijos: Maggie, Mary y Federico. También fueron abuelos de siete nietos.
Gelblung reconoció en distintas entrevistas sus infidelidades y las dificultades que atravesaron como pareja. Sin embargo, siempre destacó a Seoane como su gran amor y como una figura fundamental en su vida.
“Mi mujer es el gran amor de mi vida, es mi equilibrio”, había expresado.
El periodista que quería vivir 200 años
Hasta sus últimos años, Gelblung mantuvo una particular relación con la edad y la muerte. A pesar de haber atravesado episodios de salud graves, insistía en que no pensaba retirarse.
Incluso llegó a inscribirse, a los 79 años, como voluntario para un eventual viaje a la Luna a través de la NASA. Su interés por el espacio reflejaba una personalidad que siempre buscó nuevos desafíos.
“Yo encaro mi día como si fuera a vivir 200 años”, había dicho al hablar de su manera de enfrentar los problemas de salud.
En 2025 recibió el Martín Fierro de Cable al mejor programa de magazine por su ciclo en Crónica TV. Acompañado por su familia, recibió la distinción y recordó una frase de El Eternauta: “Lo viejo funciona, Juan”.
Gelblung siguió trabajando hasta el final. Su muerte cierra una extensa carrera que atravesó distintas generaciones y formatos. Quedará como una figura difícil de encasillar: periodista, entrevistador, investigador y provocador, pero sobre todo un profesional que convirtió la curiosidad en una forma de vida.
Fuente: Infobae



