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Preocupan las deudas de las Pymes a pesar de la desaceleración de la inflación

Economistas advirtieron que la desaceleración de la inflación y la calma cambiaria aún no se traducen en una mejora generalizada. El endeudamiento familiar, la caída del consumo, los elevados costos fijos y la pérdida de empleos condicionan la recuperación.

La mayor estabilidad de las variables macroeconómicas todavía no logró modificar de manera significativa la realidad cotidiana de buena parte de las familias y las pequeñas y medianas empresas. Aunque la desaceleración inflacionaria y la calma cambiaria aparecen como señales de ordenamiento, economistas alertaron que persisten el endeudamiento, la retracción del consumo y las dificultades para sostener la actividad productiva. El economista Gustavo Lázzari y el director ejecutivo de Desarrollo Industrial, Diego Coatz, coincidieron en que el principal desafío del Gobierno consiste ahora en trasladar la mejora de los indicadores generales hacia la producción, el empleo, los salarios y el poder adquisitivo. Según señalaron, la recuperación se mantiene concentrada en sectores puntuales, mientras amplias franjas de la economía continúan atravesadas por la falta de crédito accesible, el incremento de los costos fijos y la debilidad del mercado interno.

Familias atrapadas por las deudas

Lázzari advirtió que tanto los hogares como las empresas arrastran obligaciones financieras acumuladas durante años.

Esa situación limita cualquier posibilidad de recuperación inmediata, aun cuando algunas variables económicas comiencen a estabilizarse. “Las empresas no arrancan de cero cuando cambia un gobierno. Cada una viene arrastrando su propia historia y muchas estaban muy averiadas”, explicó en declaraciones a Splendid AM 990.

El economista recordó que las elevadas tasas de interés registradas durante el segundo semestre del año pasado empujaron a numerosas personas a refinanciar sus compromisos bajo condiciones difíciles de sostener. “Veía que la gente refinanciaba deudas al 120% o 130%. Nada crece a esa velocidad, así que era evidente que nos íbamos a pegar contra la pared”, afirmó. La magnitud del problema, aseguró, también comenzó a manifestarse dentro del mercado laboral. Durante un encuentro con empresarios de Corrientes, varios empleadores le habrían comentado que algunos trabajadores pedían ser despedidos para utilizar la indemnización en la cancelación de sus deudas. “Nunca había escuchado algo así. De diez empresarios, siete me dijeron que les estaba pasando lo mismo”, relató.

Vender no garantiza rentabilidad

Las dificultades de las pymes no se explican únicamente por la caída de las ventas. Lázzari señaló que muchas firmas logran mantener cierto nivel de comercialización, pero pierden rentabilidad frente al incremento de los costos fijos.

Las tarifas de electricidad y gas, el transporte, la logística y los peajes conforman una estructura cada vez más difícil de absorber, especialmente para los emprendimientos que necesitan trasladar diariamente sus productos. También cuestionó la cantidad de impuestos que se incorporan dentro de las facturas de los servicios públicos. En ese sentido, consideró necesario avanzar en una reforma tributaria que permita reducir esa carga sin regresar a un esquema de congelamiento tarifario.

Por su parte, Diego Coatz planteó que el crecimiento del Producto Bruto Interno se encuentra impulsado principalmente por la minería, el petróleo y el sector agropecuario, mientras otras actividades centrales para la generación de empleo siguen mostrando resultados negativos. “La economía real está en caída”, sostuvo el director ejecutivo de Desarrollo Industrial.

El problema adicional es que los sectores que actualmente lideran la expansión representan menos del 7% del empleo total.

Por esa razón, su crecimiento no alcanzaría para compensar la pérdida de puestos de trabajo en ramas intensivas en mano de obra.

El problema adicional es que los sectores que actualmente lideran la expansión representan menos del 7% del empleo total. Por esa razón, su crecimiento no alcanzaría para compensar la pérdida de puestos de trabajo en ramas intensivas en mano de obra.

Las pymes tienen menos margen para resistir

Coatz remarcó que las pequeñas y medianas empresas son las más expuestas ante la debilidad del consumo y la retracción del crédito. A diferencia de las grandes compañías, cuentan con menor respaldo financiero y una capacidad más limitada para reorganizar costos o atravesar períodos prolongados de baja actividad.

“La pyme tiene menos margen para adaptarse. Cuando la actividad anda mal, el consumo no repunta, los salarios vienen cayendo y el empleo formal también”, explicó. Ese escenario podría profundizar la concentración económica, ya que las compañías de mayor tamaño se encuentran en mejores condiciones para ocupar los espacios de mercado que dejan las firmas pequeñas que reducen su producción o directamente cierran.

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