Salta

Salta: cae el consumo, se pierde empleo formal y los salarios no alcanzan

Las familias salteñas compran menos en los supermercados, hay menos trabajadores registrados y los salarios pierden poder adquisitivo.

Ese es uno de los principales diagnósticos que surge del último Informe de Coyuntura Regional NOA elaborado por el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), que expone una recuperación económica desigual en la provincia.

El relevamiento muestra que, pese a algunos indicadores de actividad que pueden exhibir mejoras parciales, la situación de los hogares continúa marcada por la pérdida de ingresos, la retracción del consumo y el deterioro del empleo formal.

Uno de los datos más sensibles aparece en el mercado laboral. Según la información analizada por el IERAL, en enero de este año Salta registró 247.444 trabajadores cubiertos por el sistema formal, frente a los 253.030 contabilizados en el mismo mes del año anterior. La diferencia implica una caída interanual del 2,2%, equivalente a 5.586 puestos registrados menos.

La reducción no solo impacta sobre los trabajadores, sino también sobre el entramado productivo provincial. La cantidad de empleadores registrados también disminuyó: en enero había 8.720, contra 8.939 del mismo mes de 2025. Esto representa una baja del 2,45%, un dato que refleja dificultades persistentes para sostener actividad, empleo y estructuras empresariales en un contexto de caída del consumo interno.

A ese escenario se suma el deterioro de los ingresos. Aunque la masa salarial declarada creció en términos nominales, al descontar el efecto de la inflación registró una caída real del 7,75%. El dato confirma que los aumentos percibidos por los trabajadores no alcanzaron para compensar la suba generalizada de precios.

El consumo

El informe también pone el foco en el comportamiento del consumo masivo. Entre enero y febrero de este año, las ventas en supermercados de Salta alcanzaron los $77.600 millones. Sin embargo, cuando ese monto se mide en términos reales, es decir, descontando la inflación, el consumo mostró una caída del 11,2% respecto del mismo período de 2025.

La retracción también se observa al analizar el rendimiento por sucursal. Según los datos difundidos, las ventas reales por cada boca de supermercado cayeron 9,6% interanual. Este indicador permite dimensionar que la baja no responde únicamente a cambios en la cantidad de locales o en la estructura comercial, sino a una disminución concreta en el volumen de compras de las familias.

El dato resulta especialmente relevante porque los supermercados concentran buena parte del consumo cotidiano de los hogares, principalmente en alimentos, productos de limpieza, bebidas y artículos de primera necesidad. Cuando allí se registra una caída real de dos dígitos, el impacto no es abstracto: significa changuitos más chicos, compras más espaciadas y una administración cada vez más ajustada del ingreso familiar.

Conclusiones

La combinación de menor empleo formal, pérdida del poder adquisitivo y caída en las ventas de supermercados muestra que la recuperación económica no llega de manera homogénea a todos los sectores. Mientras algunos indicadores pueden mostrar señales de recomposición, el consumo de los hogares continúa condicionado por salarios que corren detrás de los precios y por un mercado laboral que todavía no logra recuperar dinamismo.

En ese marco, el informe del IERAL deja planteado un diagnóstico claro para Salta: la economía provincial transita una etapa de recomposición parcial, pero con fuertes tensiones sociales. La caída del consumo y la pérdida de empleo formal marcan los límites de una recuperación que, por ahora, no se traduce en una mejora concreta para buena parte de las familias salteñas.

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