San Cayetano: Cargnello pidió no buscar enemigos en tiempos difíciles
Durante la homilía por San Cayetano, el arzobispo de Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello, llamó a evitar las divisiones, fortalecer la paz desde las familias y asumir un compromiso concreto con quienes atraviesan mayores dificultades. “El que puede más debe compartir más”, afirmó.
La celebración de San Cayetano en Salta estuvo atravesada por un fuerte mensaje de solidaridad, unidad y compromiso social. Durante su homilía, el arzobispo de Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello, reflexionó sobre las dificultades que atraviesa la sociedad y llamó a evitar las acusaciones y la búsqueda de enemigos como respuesta a los momentos de crisis.
Cargnello sostuvo que los tiempos difíciles representan un desafío tanto para la Iglesia como para el conjunto de la sociedad. En ese contexto, planteó que la salida debe construirse de manera colectiva y no a partir de enfrentamientos.
“Lo peor que podemos hacer es empezar a acusarnos a nosotros creyendo que así somos justos”, expresó.
El arzobispo también cuestionó la tendencia a dividir a la sociedad entre quienes piensan o viven de manera diferente. En cambio, llamó a mirar las necesidades del otro y trabajar juntos para superar las dificultades.
“¿Cómo podemos juntos salir de un momento difícil, juntos, no separados, mirándonos y procurando descubrir la necesidad del otro y no poniéndole el rótulo de enemigo?”, planteó.
El llamado a compartir con quienes menos tienen
Uno de los principales ejes de la homilía estuvo relacionado con la solidaridad económica. A partir de la figura de San Cayetano, Cargnello sostuvo que quienes cuentan con mayores posibilidades tienen también una responsabilidad frente a quienes atraviesan situaciones más complejas.
“El que puede más debe compartir más y el que puede menos que comparta lo que pueda”, afirmó.
En esa línea, pidió que quienes tienen una buena situación económica estén dispuestos, incluso, a reducir algunas de sus expectativas para poder ayudar a quienes enfrentan mayores necesidades.
Para Cargnello, el contexto actual exige “calidad”, servicio y, en determinadas circunstancias, también sacrificio. La solidaridad, según planteó, no debe limitarse a un discurso, sino traducirse en acciones concretas.
La paz también empieza dentro de las familias
El mensaje del arzobispo también estuvo dirigido al ámbito cotidiano. Cargnello se refirió a las situaciones de violencia y maltrato que pueden producirse dentro de los hogares y pidió que cada persona contribuya a construir vínculos más pacíficos.
“Es una hora en que cada uno tiene que comprometerse por generar paz y aportar lo que pueda en su familia”, manifestó.
De esta manera, vinculó la construcción de una sociedad más unida con las relaciones que se desarrollan en los espacios más cercanos: la familia, los barrios y las comunidades.
“La Iglesia no puede mirarse a sí misma”
Otro de los puntos centrales de la homilía fue el papel que debe asumir la Iglesia frente a las necesidades sociales.
A partir de las enseñanzas del Evangelio, Cargnello sostuvo que la Iglesia no debe permanecer encerrada en sí misma, sino salir al encuentro de quienes necesitan acompañamiento.
“La Iglesia no puede mirarse a sí misma. Vive para anunciar el Evangelio a la humanidad”, afirmó.
En esa misión, destacó especialmente a los pobres, enfermos, abandonados y marginados. Según explicó, los momentos de dificultad también pueden convertirse en una oportunidad para recuperar la capacidad de escuchar, acompañar y reconocer las necesidades de quienes están alrededor.
Un mensaje de solidaridad para tiempos difíciles
Hacia el cierre de su homilía, Cargnello retomó la figura de San Cayetano como símbolo de acompañamiento en momentos de necesidad y llamó a los fieles a preguntarse qué pueden aportar para ayudar a los demás.
El mensaje dejó como principales ejes la solidaridad, la unidad y la construcción de paz, con una invitación a evitar las divisiones y a no convertir en enemigos a quienes atraviesan las mismas dificultades desde realidades diferentes.
Para el arzobispo, superar el contexto actual no depende únicamente de esperar respuestas externas, sino también de recuperar una mirada comunitaria y asumir, cada uno desde su lugar, la responsabilidad de ayudar a quienes más lo necesitan.



