Salta antaño y hogaño: Primer periódico y primer diario de Salta
Por Gregorio A. Caro Figueroa
El primer periódico publicado en Salta fue “La Revista Mensual de Salta” (1824-1825). El Director redactor fue Ildefonso Arenales (1798-1862), hijo del General. Salió de la Imprenta de los Expósitos, fue tan pionera, pero efímera. Su tipógrafo fue un joven de 17 años: Hilario Ascasubi, en diez meses se editaron ocho números.
Su orientación fue progresista, liberal y republicana. Sesenta años después (1885) apareció en Salta “El Diario Popular”, la primera publicación diaria de nuestra provincia. Llegó a imprimir 1.000 ejemplares. La Biblioteca Nacional conserva encuadernado ese diario.
Lo dirigió Ramón Cañaveras, republicano español exiliado. La vida de esa hoja también fue, azarosa y breve.
Por criticar al gobierno de Salta fue castigado: se ordenó destruir su imprenta. De Salta, Cañaveras escapó a Bolivia.
La sentencia de muerte de su diario fue denunciar el vivir del presupuesto del Estado, usado como “botín los partidos llamados políticos”, a los que llamó “parásitos”.
En 1884, perseguido el gobierno de Tucumán huyó a Salta. Allí fue donde dirigió “El Republicano”.
Años antes, se vio forzado a emigrar a la Argentina por haber adherido a la Primera República Española. Cañaveras escribió un libro sobre “Fisiología Social”. Distinta fue la trayectoria de Ildefonso Arenales. En 1816 cursó estudios en Buenos Aires. Fue ingeniero, topógrafo y militar. Acompañó a su padre y a San Martín. Cuando tenía 26 años Fundó y dirigió “La Revista Mensual de Salta”: desde febrero 1824 hasta marzo 1825. Sus objetivos: Amparar los pasos de los nuevos estados americanos. Mantener independencia, exponer opiniones a ciudadanos, estimular el debate civilizado, abordar “materias de legislación y administración” y procedimientos de organismos de la Justicia. No invitó a súbditos: se dirigió a ciudadanos: No apeló a localismos: invocó patriotismo y Patria común.
No elogió personalismos: reivindicó instituciones. Había que ser “Amigos de la libertad. Enemigos del servidumbre”. Su norma fue “Independencia en la opinión y claridad en el lenguaje”. Defendió el derecho del pueblo “de elegir directamente sus representantes”. Abogó por el respeto de los derechos “de personas, propiedades y opiniones”. Criticó abusos de poder, fueros especiales, contribuciones ilegales, empréstitos forzosos, confiscaciones, corrupción, medidas expoliadoras contra la oposición, trabas a la producción, inseguridad de la propiedad privada, olvido de la educación, ciencias, el derecho, la economía política, agricultura, minería, matemáticas y beneficencia.



